La Responsabilidad Social Corporativa comienza por el profesional

Los empresarios y dentro de este concepto, hay
que incluir, pequeños , medianos y microempresarios. Son los principales y
últimos responsables de la empresa.
Foto: WFM Comunicación, todos los derechos reservados


Estos últimos, los microempresarios, son los
que no salen mucho en los medios , ni se reúnen con políticos, pero sin embargo
son el 95% del tejido empresarial. Un dato sorprendente que aúna sectores de
todo tipo.
En el caso de los microempresarios (autónomos,
freelance…)  su gestión diaria es
ingente, debemos de pensar, en una empresa que en los mejores casos no llega a
los 10 empleados. La vulnerabilidad del profesional es palpable y eso hace que
tenga que ser mucho más cuidadoso en su día a día.
Por eso la definición de una estrategia
corporativa de RSE precisa de una reflexión previa sobre el rol de la propia
organización frente a la sociedad y la comunidad. D
esde el pasado año, exactamente desde el 1
de Enero de 2017,
  ha entrado en vigor
una nueva directiva 2014/95/EU donde se exige informar de manera obligatoria
sobre la información no financiera.

El impulso de la estrategia de RSE  tiene un impacto positivo directo en la
empresa y en las personas que lo desarrollan. En la microempresa, el efecto
también es muy positivo, debido al proceso de comunicación corporativa y de la
propia marca personal. Contribuyendo a generar conciencia social.

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La situación económica que llevamos sufriendo
desde hace unos años y los fallos cometidos por algunos gobiernos corporativos,
han puesto en evidencia que hay que modificar hábitos en el modelo económico y
empresarial. La empresa, da lo mismo el tamaño, debe de dirigirse hacia un
modelo socialmente responsable.
El ejemplo de los últimos años de  empresas bastante conocidas, tomando medidas
a corto plazo e ineficaces por sus
directivos, han ofrecido resultados insostenibles tanto para esas empresas como
para los países donde se encontraban. Por ese motivo, siempre es conveniente
aprender de los errores propios o ajenos, eso nos lleva a que las
microempresas. Mucho más vulnerables que las grandes a cualquier contratiempo,
deben de fijarse hacia donde van las grandes, y aprender de lo bueno y de los
errores.
Algo que podemos sacar en claro de lo que vemos
alrededor de la actividad de las empresas, está en la colaboración, el gobierno
de la empresa socialmente responsable tiene que ser un gobierno participativo,
cuya preocupación es la rendición de cuentas, la aprobación externa, la
transparencia y claro está la generación de riqueza sostenible.
En la microempresa el  dueño, es el estandarte y gestor del buen
gobierno, por lo que su marca personal debe resultar parte intrínseca de su
negocio. Su actitud  marcará la pauta de
su buen gobierno  corporativo.

#elcanaldelacomunicacion


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